REHABILITACIÓN

 

El único impulso de procedencia pública que han recibido las Salinas de Janubio data de 1994. En dicho año, se suscribió un Convenio entre el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Lanzarote y los propietarios de Salinas de Janubio, SL, que propició la aplicación de fondos Regis de la Unión Europea en las Salinas, por un importe inicial de 486.819 euros, siendo Gestur Tenerife, SA, la sociedad ejecutora. Aquella cantidad inicialmente consignada contó posteriormente con aportaciones económicas de la propiedad dedicadas a idéntico fin.

En molinos se observa la necesaria rehabilitación.

Con tales fondos, agrupados bajo el epígrafe "Recuperación de las salinas canarias", se rehabilitaron salinas próximas a las molinas y el caño general. El Convenio se desarrolló mientras se dispuso de fondos. En total, se rehabilitaron unos 4.000 metros cuadrados de tajos y unos 15.000 metros cuadrados de cocederos.
Desde entonces y hasta el día de hoy, y entendiendo que el Convenio seguía en vigor, Salinas de Janubio, SL, ha seguido rehabilitando las salinas con sus propios recursos, ajustándose a los criterios de intervención tradicionales.
El proceso de rehabilitación de las salinas es lento y costoso dado su carácter artesanal. Comienza con la recogida de la piedra. La piedra a emplear en las salinas se recoge a mano, seleccionando sólo la piedra suelta superficial que es apta, ya que no toda la piedra sirve. El tamaño de las piedras oscila entre el de una naranja y el de un balón de fútbol, en función de cual sea su destino final: la piedra más pequeña para las pareditas de los tajos y la piedra mayor para los muros. Las piedras se van recogiendo y agrupando en pequeños montones que son recogidos en carretillas y agrupados en otros mayores, que son volcados en el volquete de un camión.
Como se ha hecho tradicionalmente, la piedra se recoge de fincas cercanas a las Salinas de Janubio situadas fuera de los límites del Sitio de Interés Científico y pertenecientes a Salinas de Janubio, SL. Esta operación cuenta con los preceptivos permisos del Cabildo de Lanzarote. Es objeto de rehabilitación el conjunto de obra de piedra de los cocederos y tajos, rampas y muros cortavientos.
En cada tajo o poceta y donde se requiera dependiendo de su grado de conservación, se procede a rehabilitar los taludes (baches de piedra en los que se colocan los montones de sal), el caño, la boca, las pareditas (divisoria interior de los tajos) y el fondo de barro apisonado, empleando las técnicas tradicionales.