RECOLECCIÓN

 

Un aspecto desconocido para muchos es el hecho de que la salina funciona como cualquier explotación de carácter recolector dependiendo de ciclos anuales, en aquellos momentos en que las condiciones climáticas permiten recoger la cosecha. Ello explica la existencia de períodos en los que la salina no está produciendo sal, aunque sí que se realizan labores de mantenimiento.

Sal almacenada en la Bodega de la Sal de Janubio. La sal recoletada
se mantiene en un lugar fresco, seco y protegido del viento reinante, antes
de su envasado

La recolección de la sal tiene lugar entre la primavera y el comienzo del otoño, período en que la mayor insolación y el poco riesgo de lluvias permiten la cristalización y retirada de la sal.
La producción de sal a partir del agua marina consiste en forzar la concentración salina mediante la evaporación del agua. En Janubio este proceso comienza de forma natural en la laguna interior, donde el agua tiene una mayor concentración que en el océano donde encontramos 36 gramos de sal por cada litro de agua.
El proceso salinero comienza en los cocederos, a donde llega el agua desde el caño. Estas grandes charcas sirven para calentar el agua y aumentar la concentración de sal. Como vemos aquí, los cocederos están ubicados a diferente nivel.
Los cocederos funcionan como escalones salinos, ya que el agua no baja al siguiente nivel hasta que no ha aumentado la cantidad de sal. Según aumenta la concentración de sal el agua cada vez más salina se trasiega alrededor de cinco veces, discurriendo por los caños que conectan los diversos cocederos, hasta que se llega a una concentración cercana a los 300 gramos por litro. Este primer proceso de concentración puede tardar entre quince y veinte días, una transformación que vigila el maestro salinero.

Labores de recolección de la sal.

Al llegar a este punto de concentración, el agua baja el último escalón para rellenar los tajos o cristalizadores, y así llegar al momento definitivo de la producción. La sal necesita de la compañía del sol y del viento para pasar del agua al salero. De ambos elementos tenemos en abundancia en Janubio, aunque no con igual intensidad todo el año.

El ciclo productivo viene marcado
por largos días soleados
y con la fresca brisa marina,
que ayuden a evaporarse al agua
y a concentrar la sal.

El ciclo productivo viene marcado por largos días soleados y con la fresca brisa marina, que ayuden a evaporarse al agua y a concentrar la sal. Por eso, las zafras salineras –el período de cosecha- coincide con la estación seca y soleada –de mayo a septiembre/octubre-, mientras que el resto del año la salina no produce aunque se llevan a cabo las necesarias tareas de mantenimiento.
Además, durante mucho tiempo, el viento fue el motor de la salina, ya que era la energía que movía los molinos que elevaban el agua de la laguna a los cocederos. Precisamente, los molinos son los elementos arquitectónicos más característicos de Janubio, especialmente los situados al borde de la laguna.