MODESTO PERDOMO

 

La producción de sal marina en las Salinas de Janubio se realiza artesanalmente y se lleva a cabo gracias al conocimiento acumulado durante más de un siglo.

Modesto Perdomo, maestro salinero, en la Bodega de la sal.

Modesto Perdomo Medina es el actual maestro salinero y encargado general de las Salinas de Janubio, y quien atesora las enseñanzas recibidas de su padre, Blas Perdomo Rodríguez, y de su abuelo materno, Florencio Medina Martín, ambos también maestros salineros que desarrollaron su actividad profesional en Janubio.
Nacido en la cercana localidad de Las Breñas, Modesto Perdomo supervisa el trabajo del personal de las salinas, desde la producción de sal marina hasta su almacenamiento y envasado, velando por la calidad del producto desde el principio al fin del proceso desde el año 1976.
Además, Modesto Perdomo dirige el mantenimiento y restauración de las salinas durante los meses invernales, cuando cesa la producción de sal; es decir, de él depende en suma la conservación del paisaje salinero.
Valores patrimoniales, arquitectónicos, culturales, etnográficos, paisajísticos o medioambientales constituyen los principales atractivos de esta actividad tradicional salinera, una industria centenaria y de las más antiguas de la isla de Lanzarote. El hermoso y valioso espacio cultural resultante es obra humana.

Modesto Perdomo dirige
el mantenimiento y restauración
de las salinas durante los meses
invernales, cuando cesa la producción
de sal; es decir, de él depende en suma
la conservación del paisaje salinero.

El valor paisajístico de las Salinas de Janubio radica en la continua puesta en producción y posterior comercialización de la sal con métodos artesanales no admitiendo la mecanización, a diferencia de otras industrias.
Su valor etnográfico obedece a que la gran mayoría de la mano de obra empleada en este espacio dio lugar a que se fundaran alrededor de Janubio poblaciones como La Hoya o Las Breñas. Es muy difícil encontrar en cualquier familia del municipio de Yaiza personas que no estuvieran vinculadas con las Salinas de Janubio, donde en los tiempos de esplendor llegaron a trabajar más de un centenar de personas.
El esfuerzo, el talante, el esmero y la laboriosidad que ha obtenido siempre las Salinas de Janubio de todos los hombres y mujeres de Yaiza y del resto de los municipios de Lanzarote, ha sido siempre su mayor capital.