HISTORIA

 

La construcción de las Salinas de Janubio se inicia en 1895 con don Vicente Lleó Benlliure, dejando el testigo a su sobrino don Jaime Lleó Mira, en colaboración con la familia Cerdeña y don Ginés Díaz quienes continuaron la labor hasta concluirlas aproximadamente en el año 1945.

Las Salinas de Janubio sobre los años 50 del siglo pasado.

 
 
 
 
Los antecedentes de las actuales salinas se remontan a la existencia de un campo erial en el que se cultivaban productos como el trigo, maíz, centeno y cebada. Éste es un dato muy poco conocido, puesto que Janubio comienza a configurarse como salinas en 1895.
No obstante, Janubio desempeñó un importante papel en la isla desde mucho antes de que acaecieran las erupciones históricas de 1730-1736. Así, en las Actas del Cabildo se recoge el 28 de agosto de 1653 lo siguiente:

“… se acordó en este cabildo que por cuanto conviene nombrar persona de toda satisfacción que acuda a los puertos de Janubio, donde suelen venir muchos bajeles a cargar de piedra de cal, y otros a los demás puertos en cuyos pasajes se puede embarcar ocultamente trigo, cebada, bizcocho y otros frutos, y para que estos cesen y no haya fraude y daño, por estar cerrada la saca del pan para fuera de esta isla, por mandado de los muy ilustres señores de la Real Audiencia, para remedio de lo cual nombraban a Cristóbal de Armas, vecino de esta Villa, de quien se tiene satisfacción, por guarda mayor de los puertos de esta isla, para que acuda a ellos en nombre de este cabildo y no consienta embarcar ningún género de frutos de esta isla, ni bizcocho, sin licencia que para ello se lleve firmada de su merced del dicho Alcalde Mayor…”

Sin embargo, el espacio actual de Janubio es producto de las erupciones de Timanfaya, acaecidas en la isla entre 1730 y 1736, cuyas coladas cerraron el antiguo golfo que conocieron los aborígenes isleños, posibilitando la formación de la laguna interior y la creación posterior de las salinas.

 

JANUBIO EN EL SIGLO XX
Las Salinas de Janubio han estado vinculadas al sector pesquero, y quedan muy pocas en activo en las Islas Canarias debido a su paulatina desaparición, y las que quedan tienen problemas comunes. En la actualidad, quedan menos de diez salinas en explotación en Canarias. Entre ellas, se encuentran las Salinas de Janubio, que son las de mayor extensión y las de mayor producción de sal marina del Archipiélago.

Históricamente, las Salinas
de Janubio han estado ligadas
a la pesca y a las industrias
de la salazón y conservas
de pescado.

Históricamente, las Salinas de Janubio han estado ligadas a la pesca y a las industrias de la salazón y conservas de pescado. También se dedicaron a la comercialización de la salmuera para la conservación del pescado a bordo de las embarcaciones hasta su traslado a puerto. La sal marina de Janubio también fue utilizada por la flota artesanal insular y la flota atunera vasca. Hoy en día se comercializa para el mercado interior de la isla y en el resto del Archipiélago canario, sobre todo.
El tiempo ha demostrado que no es suficiente la mera declaración de estos enclaves como espacios naturales protegidos, hace 25 años, aprobada por el Parlamento de Canarias, así como diversas protecciones adicionales aprobadas por distintas Administraciones Públicas. La efectiva y real protección de las salinas marinas artesanales canarias se consigue dándole el correspondiente respaldo y adopción de medidas que impulsen y reactiven la actividad tradicional salinera, que es la gran valedora de estos espacios, a través del producto "sal marina", como sucedió en el pasado.
La regresión de la pesca, la generalización de las técnicas de frío, la creciente dependencia del turismo y la competencia de la sal de importación hacen que la actividad salinera tenga problemas comunes en todas las Islas. Las salinas reúnen en torno a sí numerosos valores añadidos, con su carácter industrial, en algunos casos centenarios, constituyendo un legado que es preciso salvaguardar. Estos valores etnográficos, paisajísticos, culturales, arquitectónicos, patrimoniales, etc. sólo lograrán subsistir si todas las Administraciones Públicas con competencias cooperan entre sí.
La subsistencia de las salinas marinas artesanales pasa inexorablemente por mejorar la competitividad de la sal producida en el mercado, que es lo único que garantiza la continuidad de la actividad económica y la conservación de los paisajes salineros. Ello, a su vez, pasa por conseguir que la sal marina artesanal deje de ser un producto minero para considerarse un producto agro alimentario.
EL VOCABLO JANUBIO


Janubio es un topónimo que designa una zona del sur oeste de la isla de Lanzarote y, dentro de ella, a otros accidentes secundarios, como una playa, una laguna interna separada de la playa con una franja de tierra, y unas salinas que allí se implantaron desde tiempos antiguos.

 

Quizás sean estas salinas las que más notoriedad han dado al topónimo de Janubio, pero eso no justifica de ninguna forma que sean ellas las que expliquen su etimología, tal cual propone Sosa Barroso (2001: 154): Janubio -dice- procede de sal nuveo "sal nublada, enturbiada", que evolucionó a jal nuveo y de ahí a janubio. Por el contrario, el topónimo parece de origen guanche, pero nadie, sin siquiera Wölfel (1996: V, 53), ha podido ni sabido darle una explicación desde el punto de vista de su significado.

 

En cuanto a la escritura, en la actualidad solo una forma. Janubio, pero no así en tiempos anteriores. La primera vez en que se registra es en el mapa de Torriani, en 1590, y lo hace como Anuvio, y lo mismo en la cartografía de Brihuela/Cosala, en 1635; y lo mismo, pero con b, en la de P.A. del Castillo, en 1686. Solo a partir de Riviere (1741) y de Viera (1772) se fija en la forma en que ha llegado hasta hoy. Otras formas, como la de Xanubio de Berthelot, es pura solución individual.

 

Fuente: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.